Los trastornos alimentarios en adolescentes se multiplican por dos

Noticia publicada: en Diario Médico

Entre los profesionales del ámbito pediátrico, el comentario era habitual: estaban atendiendo más casos de trastornos de ansiedad, síntomas obsesivo-compulsivos, depresión y autolesiones en niños y adolescentes.

Un informe reciente del Hospital Materno-Infantil de Sant Joan de Déu, en Esplugues de Llobregat, aportó la cifra: un 47% más de urgencias de salud mental de adolescentes en el primer trimestre de 2021, en comparación con el mismo período del 2020.

No es de extrañar, pues, que hoy miércoles, durante la presentación del II Congreso Digital de la Asociación Española de Pediatría (AEP), que comienza mañana, los pediatras hayan puesto el foco en los problemas de salud mental. Temen que pueda recrudecerse en los próximos meses, por lo que han dado a conocer el documento de posicionamiento de la Sociedad de Psiquiatría Infantil, una de las sociedades de especialidades miembro de la AEP, con una serie de recomendaciones y medidas para reducir el impacto psicológico de la pandemia en estos rangos de edad. La presidenta de la AEP, María José Mellado, ha enfatizado en este encuentro telemático con los medios la importancia de «invertir para prevenir estos problemas de salud mental», apostando por la creación de unidades mixtas de pediatra y especialista en Psiquiatría y/o Psicología.

La presidenta de la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la AEP (SPI-AEP), Azucena Díez, ha enfatizado que desde este otoño han crecido los trastornos de ansiedad, los síntomas de tipo obsesivo-compulsivo, cuadros depresivos, las autolesiones y somatizaciones. “Esto se esperaba, pero con lo que no contábamos era con la avalancha –los datos que hay indican que se han doblado los nuevos casos; más de la mitad de los pacientes que ya sufrían este trastorno han tenido una recaída- de los trastornos de la conducta alimentaria, sobre todo los de tipo restrictivo”. Son casos que ocurren más en chicas –“se mantiene la proporción de diez chicas por cada varón”-, que deciden dejar de comer “por aburrimiento, falta de estímulos, como un reto con una amiga”.

La pediatra y psiquiatra ha esgrimido un estudio realizado por especialistas en Zaragoza, donde se concluye que se trata de cuadros restrictivos de anorexia mucho más graves. “Si como término medio, antes la pérdida de peso es de un 15-20%, ahora se estiman pérdidas del 30-35% del peso corporal. Aparece así una desnutrición importante, con alteraciones iónicas, derrames pericárdicos, edemas generalizados, que ponen en riesgo la vida de estas jóvenes”.

Conductas suicidas

Una situación de estrés (como la originada por la pandemia y su asociación con la incertidumbre y aislamiento social) que impacta, entre otros factores, en los patrones de sueño y en la falta de ejercicio puede desencadenar diversas patologías. “Se espera un repunte en las conductas suicidas”, ha afirmado Díez. Ahora, el suicidio es la tercera causa de muerte en la adolescencia, “y probablemente, esta situación va a empeorar; no se puede predecir en qué medida, pero tenemos que estar preparados”.

En ello ha abundado Josefa Rivera, presidente del Comité Científico Ejecutivo de los Congresos de la AEP: “Los hospitales hemos notado en las urgencias pediátricas un incremento importantísimo de intentos de autolisis, lo que ha provocado una saturación de las camas de psiquiatría infanto-juvenil, y que en ciertos territorios está obligando a reformular la organización de estos ingresos”.

También preocupa a los pediatras el impacto de las adicciones en este grupo etario. Si bien el consumo de tóxicos, como el alcohol o el cannabis, ha sido más difícil, aunque no imposible, durante el confinamiento, ha apuntado Díez, y las consultas por motivos relacionados con los consumos en menores se habían reducido notablemente, ya se están igualando a las del periodo prepandémico. “Algunos expertos predicen, basándose en fenómenos históricos, que es probable que en los próximos 2-3 años surja un aumento brusco de todo tipo de consumos en jóvenes, lo que se está denominando Los nuevos locos años 20”, alerta la presidenta de la SPI.

Reducir el impacto psicológico de la pandemia

Con el fin de minimizar las consecuencias psicológicas de la pandemia, durante el congreso se dará a conocer el documento de posicionamiento de la SPI-AEP que recoge una serie de medidas pensadas para favorecer un estilo de vida saludable y, en consecuencia, la reducción del impacto psicológico de la pandemia por covid-19 en niños y adolescentes:

  1. Mejorar los sistemas de coordinación entre los equipos de atención primaria (pediatras y médicos de atención primaria que tratan adolescentes) y los servicios de salud mental, así como la accesibilidad a estos últimos. El uso de interconsultas virtuales podría agilizar esta coordinación. La incorporación de psicólogos a los dispositivos de atención primaria es determinante en esta labor de prevención y detección temprana.
  2. Garantizar la incorporación completa al colegio para todas las edades, en cada una de las comunidades autónomas. La jornada completa, evitando en la medida de lo posible la escolarización semipresencial o intermitente, es una necesidad para los niños desde el punto de vista educativo y social.
  3. Fomentar las actividades de ocio y muy especialmente las deportivas, con la apertura permanente de parques infantiles, centros deportivos y otras actividades organizadas para niños y adolescentes.
  4. Agilizar la vacunación en los adolescentes y en los niños permitiría reducir los contagios en esta edad, facilitando el contacto social, evitando cuarentenas. En definitiva, incrementaría las probabilidades de conseguir un estilo de vida normalizado y reducir así las consecuencias psicológicas de la covid.
  5. Reconocer oficialmente la especialidad de Psiquiatría del niño y del adolescente y la de Psicología Infantil en España, único país de Europa donde no está aprobada, con el fin de procurar una atención especializada a niños y adolescentes.
  6. Implantar programas de promoción de la salud mental universales e independientes enfocados en la prevención, detección temprana y lucha en contra del estigma de la enfermedad mental.
  7. Aprobar e implementar la Ley de prevención del suicidio, con apartados específicos para adolescentes
  8. Aumentar el número de especialistas en psiquiatría infantil y psicología infantil por habitante. Ya antes de la pandemia se describían grandes diferencias entre comunidades en la disponibilidad y ratio de especialistas por habitante menor de edad (Libro Blanco de la Especialidad de Psiquiatría Infantil, 2014). Esta necesidad se está viendo incrementada durante la pandemia por COVID-19.

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